lunes, 7 de septiembre de 2026

El consentimiento paterno en 1780 para el matrimonio del músico don Diego de Pedraza, natural de Fuentesbuenas

 

La Pragmática de 23 de marzo de 1776 del rey Carlos III estableció que los hijos de familias menores de veinticinco años debían pedir y obtener el consentimiento paterno antes de celebrar esponsales. Pocos años después, el músico don Diego de Pedraza, Tamayo y Escribano, necesitó aportar este consentimiento para contraer matrimonio con doña María Blasa Monje, natural de Ariza. Entre la documentación de este expediente de la Diócesis de Sigüenza-Guadalajara afortunadamente se conservan dos cartas manuscritas de su padre en las que realizaba ese consentimiento en el año 1780.

Don Diego de Pedraza y Tamayo nació en Fuentesbuenas, siendo sus padres don Diego de Pedraza, natural de Bólliga, y doña Juliana Escribano, natural de Fuentesbuenas. Según el propio testimonio del contrayente, don Diego salió de Fuentesbuenas a los diez años de edad para ir al colegio de San José de la ciudad de Cuenca, donde fue infante de coro tres años y medio. Desde allí se lo llevó por paje el doctor don Tomás Melgarejo, deán de la catedral de Cuenca, en cuya compañía estuvo siete años y medio. Con posterioridad, el deán le envió a la villa y corte de Madrid en solicitud de sus conveniencias a sus expensas durante seis años, donde se ejercitó en la facultad de músico en casas de don José de Pareja, siendo feligrés de la parroquia de San Martín, hasta que el Excmo. Sr. Duque de Medinaceli le nombró por tenor de su colegial, con renta de media ración, donde permaneció tres años. Para ordenarse de tonsura solicitó acreditar su libertad y se le confirió la tonsura, dándole despacho de colación y posesión.

Después de contraer matrimonio con doña María Blasa Monje, pasó a residir a la ciudad de Sigüenza donde nacieron sus hijos Ramona (1782), Isabel (1784) y Agustín (1786).

Firma del músico don Diego de Pedraza Tamayo y Escribano


Primera carta de 17 de abril de 1780 escrita desde Bólliga por don Diego de Pedraza, padre.





Segunda carta escrita el 31 de mayo desde Bólliga













No hay comentarios:

Publicar un comentario