miércoles, 28 de febrero de 2024

Venta del molino harinero de Villanueva de Guadamejud en 1916 por doña Patrocinio y doña Clara Ladrón de Guevara Falcón, vecinas de La Ventosa


En este artículo se transcribe el contrato privado de compraventa en el que doña Patrocinio Ladrón de Guevara Falcón y su hermana doña Clara, vecinas de La Ventosa, vendieron el molino harinero de Villanueva de Guadamejud a don Felipe Calvo y Serrano por la cantidad de 3.000 pesetas en 1916. Ambas hermanas eran nietas de mi cuarto abuelo don Cástor Ladrón de Guevara Barrios, gran propietario en la época de la Desamortización de Madoz que adquirió numerosos bienes durante esos años, siendo varios de ellos molinos harineros y de aceite en La Ventosa, Villanueva de Guadamejud, Gascueña y Villalba del Rey, todos municipios conquenses. Además, se exponen algunos datos genealógicos de la familia de las vendedoras. 


Contrato privado de compraventa otorgado a favor de don Felipe Calvo y Serrano por doña Patrocinio Ladrón de Guevara Falcón y doña Clara Ladrón de Guevara Falcón.

En La Ventosa a catorce de agosto de 1916 reunidos de una parte como vendedores doña Patrocinio y doña Clara Ladrón de Guevara y Falcón, mayores de edad, casadas, domiciliadas en esta de la fecha y acompañadas de sus maridos don José Ladrón de Guevara y Barrios[1] y don Saturnino del Olmo y Alcázar[2], mayores de edad y vecinos de esta villa, y don Felipe Calvo y Serrano, de la misma vecindad, mayor de edad, casado, de oficio molinero, completada la capacidad de las primeras comparecientes por la autorización de sus maridos, y todos con la suficiente para otorgar este contrato por las doña Patrocinio y doña Clara, se manifestó:

1º. Que son dueñas de un molino harinero en el término municipal de Villanueva de Guadamejud, sitio Cerro del Molino, cuyos linderos incluida la presa y terreno adyacente de diez varas de distancia al Norte desde la puerta y otras dieciocho de las misma puerta al Mediodía, linda al Poniente y Norte con terreno de los herederos de José Saiz, saliente el caz de dicho molino y al Mediodía tierra de herederos de Natalio Sevilla, con una presa para tomar agua del río que baja por la vega de La Ventosa entre mojones de este pueblo y Villanueva, que linda Saliente y Poniente, la corriente del río; Mediodía, Julián Calvo, y Norte, camino que conduce desde el molino al pueblo de La Ventosa, y que mide dieciocho metros lineales y seis de profundidad, y de zampeo diecisiete metros en la parte de arriba y cuarenta en la de abajo. El caz y socaz de dicho molino miden desde la salida del molino al punto de reunión con el río seiscientas cincuenta varas, y de ancho en su entrada cuatro y en lo demás diez varas. La presa de largo setenta varas con once de resguardo y desde el final de dicha presa a las Peñas de las Cobatillas tiene trescientos cuarenta de largo y cuatro de ancho, y desde dicho sitio a la presa sita en la mojonera de La Ventosa tiene seiscientas sesenta varas de largo y diez de ancho. Todo ello ocupa una extensión de cinco fanegas de sembradura.

2º. La finca antes deslindada pertenece a las vendedoras por herencia de su padre don Emilio Ladrón de Guevara y Cardona[3], y la vienen poseyendo sin perturbación por parte de nadie y sin conocerle carga o gravamen alguno.

3º. Con la autorización de sus maridos proceden a la venta de dicho molino con sus accesorios y artefactos, entradas, salidas, usos y servidumbres, por el precio de tres mil pesetas.

4º. Don Felipe Calvo y Serrano acepta la venta y entrega en el acto de dos mil ciento veinticinco pesetas y cincuenta céntimos en quince de agosto de 1917, y otras cuatrocientas treinta y siete pesetas con cincuenta céntimos en quince de agosto de 1918.

5º. Las vendedoras quedan obligadas al saneamiento y evicción de la finca, pero no podrá el comprador exigir el otorgamiento de escritura pública; y se le hace entrega de la escritura de compra otorgada a favor de don Cástor Ladrón de Guevara[4], abuelo de las vendedoras, y que conservará dicho Felipe, pero con obligación de ponerla a disposición de las vendedoras si fuesen citadas de evicción.

6º. Que hay pendiente un contrato de arrendamiento a favor de Celedonio Moreno y que durará hasta fin de enero próximo venidero quedando subrogado en los derechos y obligaciones de las vendedoras desde este día y habiendo recibido doscientas cincuenta pesetas que como fianza tenía puestas el arrendatario en poder de sus dueños, y que devolverá al Celedonio si este cumpliese bien el contrato.

Así lo dicen y otorgan ante los testigos presenciales don Graciano Triguero, don Manuel Martínez y Nemesio Pastor, mayores de edad, vecinos de esta y sin tacha para ello, firmando con los otorgantes.  

 








[1] Don José Ladrón de Guevara, marido de doña Patrocinio Ladrón de Guevara, fue alcalde de La Ventosa y el 27 de septiembre de 1936  fue asesinado en Cuenca junto con su hijo don Jesús Ladrón de Guevara. Tuvo también por hijos a Andrés y Guadalupe.

[2] Don Saturnino del Olmo Alcázar, marido de doña Clara Ladrón de Guevara, fue veterinario de La Ventosa e hijo del maestro de instrucción primaria de Pozo Rubio, Villalba del Rey (durante 18 años) y Villamayor de Santiago don Saturnino del Olmo Martínez, natural de Gascueña (Cuenca) y doña Clara Alcázar Avendaño, natural de Horcajo de Santiago (Cuenca). Don Saturnino del Olmo y doña Clara Ladrón de Guevara tuvieron por hijos a don Julián del Olmo, también veterinario y marido de doña María Pilar Escudero, y a doña Francisca del Olmo que contrajo matrimonio con don José Toledano.

[3] Don Emilio Ladrón de Guevara fue hijo de don Cástor Ladrón de Guevara Barrios y doña Clara Cardona López. Contrajo matrimonio con doña Guadalupe Falcón, natural de Villalba del Rey (Cuenca), con quien tuvo a sus dos hijas Patrocinio y Guadalupe. A la muerte de su padre, heredó en esa citada villa sus bienes junto con su hermano Santos Ladrón de Guevara y su cuñado Manuel Diéguez.

[4] Don Cástor Ladrón de Guevara Barrios, vecino de La Ventosa, fue poseedor de una importante fortuna con la que hizo frente a numerosas compras en el periodo de la Desamortización de Madoz. En esa política compradora de casas y tierras, fijó también su atención en la adquisición de molinos harineros y de aceite en los pueblos cercanos a La Ventosa, siguiendo el curso del río Guadamejud. De esta manera, además de ser dueño de molinos en su pueblo natal, lo pasó a ser de los de Villanueva de Guadamejud (molino harinero), Gascueña (molino harinero de Preguezuelo con su huerto y alameda, además de dos partes y media del molino aceitero) y Villalba del Rey (molino de aceite Carromonte, molino de harina en el Huerto de Andrés, además de una casa, posada y 115 hectáreas en tierras de primera y segunda calidad).

Sobre los bienes urbanos de don Cástor en La Ventosa se puede consultar el siguiente artículo:

https://rolloventosa.blogspot.com/2023/10/amillaramiento-de-la-ventosa-cuenca-en.html


viernes, 16 de febrero de 2024

María Dolores López Pereira, maestra de La Ventosa y primera alcaldesa del municipio en 1933

En un documento de 1933 relativo al nombramiento de Restituto Baquero Ocaña como guarda de la finca denominada “Monte Altillo” aparece como alcaldesa doña Dolores López Pereira, maestra de niñas en La Ventosa conocida por todos como doña Lola, la cual fue la primera alcaldesa del municipio de La Ventosa. Posteriormente, ya como Villas de La Ventosa fueron también alcaldesas doña Leonor Saiz Utanda, doña María Caridad Pedraza Muñoz y doña María del Carmen Salmerón Ferrer. 








¿Cómo eran los exámenes en la escuela de La Ventosa en 1969?

Aunque yo no lo viví, debió ser una enseñanza en un ambiente muy familiar, donde además de conocerse los niños, también se conocían los padres y la relación entre todos era muy cercana. Alejados de la tecnología que hoy lo domina casi todo, en esa época los niños jugaban en muchas ocasiones al aire libre con las canicas, la comba, etc. Recuerdo que en casa de mi abuela se contaba cómo en la época fría los niños iban a la escuela con un “ceporro” para contribuir al calor en el aula.


Este tipo de enseñanza rural era en ocasiones impartido por maestros del mismo municipio, como en 1969, donde la maestra y directora de la Agrupación Escolar Mixta era doña María del Carmen Ladrón de Guevara Sevilla. El citado año 1969 finalizaba el curso a finales de junio y los niños tenían que enfrentarse a las pruebas de conocimiento. En concreto, el 20 de junio se realizaron los exámenes en las escuelas del pueblo, gran edificio situado en el recinto de la antigua fortaleza de los señores y condes de La Ventosa.

Los niños de nueve años debían realizar las pruebas de promoción en unos cuestionarios de seis hojas del Centro de Documentación y Orientación Didáctica de Enseñanza Primaria y estaban divididas en lectura (oral y comprensiva), escritura (caligrafía, dictado y redacción), matemáticas (numeración, operaciones, sistema métrico decimal y problemas), conocimientos (lengua y religión), unidades didácticas, educación cívica y social (niños), formación político-social y hogar (niñas), expresión artística (dibujo, música, canto, manualidades), habituación (hábitos operativos, sociales y mentales) y educación física.


Hay que destacar que en estas pruebas el entorno y el ambiente rural estaban presenten en muchas partes del examen, ya que en varias preguntas aparecían animales como caballos, vacas, gallinas, etc. Ejemplo de ello es lo siguiente:

-          Problema: En un corral hay 50 gallinas. Una noche entra la zorra y se come 17. Las gallinas que quedan las venden a 65 pesetas cada una. ¿Cuántas pesetas les dieron?

-          Manualizaciones: Recortar una vaca (de una plantilla). Hacer un adobe. Forrar un libro.

-          Hábitos mentales: Semejanzas y diferencias de una oveja y una cabra.

-          Escribe el nombre de tres frutos que se den en tu pueblo. 

-        Cuál de estos actos puede ocasionar un accidente: levantarse tarde o dormir con el brasero encendido. 




 

viernes, 2 de febrero de 2024

Nuevos documentos de Culebras de los siglos XVII al XX en el Archivo Municipal de Villas de La Ventosa

 


Después de las gestiones realizadas por este servidor desde hace más de dos años y actualmente por el alcalde don Julián Lucas han llegado por fin al archivo municipal de Villas de La Ventosa desde el Archivo de la Diputación Provincial de Cuenca unos documentos de un incalculable valor del antiguo municipio de Culebras, donde se encuentran escrituras de los siglos XVII al XX que nos hablan de esas gentes que habitaron la comarca desde hace más de trescientos años.

Documentos que tratan sobre organización municipal, cuentas de propios, alcabalas, instalaciones y servicios como el molino, la taberna, el horno de pan, el abasto de carnes, herreros, sangradores, reclutamientos de soldados, padrones de vecinos, etc., escritos por diferentes escribanos como Juan Sánchez y Antonio de Ibarra, mis antepasados directos. Es una maravillosa noticia para los investigadores y estudiosos de la historia de nuestro municipio y de nuestros antepasados.


Firma y rúbrica del escribano Antonio de Ibarra, natural de Torralba (Cuenca)


Firma y rúbrica del escribano Juan Sánchez




miércoles, 24 de enero de 2024

Crónica de la celebración de San Sebastián en Culebras. 20 de enero de 2024

 


Un año más se celebró en Culebras la antiquísima procesión de san Sebastián. Con orígenes medievales relacionados con las epidemias que asolaron Europa y que diezmaron considerablemente su población, la Alcarria conquense no fue una excepción y sufrió también su terrible mortalidad. La tradición oral cuenta que en la cercana aldea de “el Val”[1] sufrieron un grave brote de peste y las gentes de Culebras fueron a socorrerles, contagiándose por ello. Ante esa situación solicitaron la ayuda de san Sebastián y realizaron sahumerios con ramas de sabina en las puertas de sus casas para que el humo entrase en ellas y las desinfectase, consiguiendo sobrevivir algunos de ellos, antepasados de los que siglos después siguen conservando esta interesantísima tradición. Al parecer, los pocos supervivientes de El Val donaron sus bienes al pueblo de Culebras en agradecimiento al auxilio prestado, pasando a unirse ambos términos.

La procesión de san Sebastián requiere de unos preparativos previos, ya que unos días antes del día 20 de enero los vecinos se desplazan al monte cercano para cortar las ramas de sabina que posteriormente se quemarán en las puertas de las casas, de la iglesia y durante la procesión.




La noche anterior a la procesión los vecinos dispusieron como todos los años las hogueras frente a las puertas de las casas para que ese humo sanador entrase en ellas.










Ya por la mañana, frente a la entrada de la iglesia parroquial, se colocaron cuidadosamente las ramas de sabina para envolver a este acto religioso de un humo “mágico” que hace esta celebración tan especial. En función de la orientación del viento que haya el día del acto, ese humo entra en el interior del templo, sucediendo esto último si viene del sur o del oeste. 






Al comienzo de la procesión, los vecinos se disponen a subir en hombros con orgullo la imagen de su patrón san Sebastián, talla del escultor conquense Fausto Culebras, natural de Gascueña. La antigua imagen del santo que existió en Culebras fue realizada en 1585 por el escultor flamenco Giraldo de Flugo, siendo pintada por Juan Gómez. Esta escultura que había sobrevivido a la Guerra Civil parece que se quemó en un incendio que tuvo lugar en la iglesia parroquial en los años cuarenta del pasado siglo. 



Durante el recorrido por las calles de la población, el párroco de Villar de Domingo García, Noheda, Valdecañas, La Ventosa, Bólliga y Culebras don Juan María Sellas Vila dirige la procesión con entusiasmo realizando diferentes oraciones a las que acompañan los asistentes. 






En esta imagen se puede observar el paso de la procesión con la presencia de don Julián Lucas, alcalde de Villas de La Ventosa, municipio del que forma parte Culebras.









Para finalizar esta celebración en la que vecinos, autoridades y el propio santo se ahumaron con este humo purificador, tuvo lugar una estupenda caldereta de la que todos ellos pudieron disfrutar. 






[1] La aldea del Val se encontraba donde aún hoy está la ermita de la Virgen del Val, entre Culebras y el vecino pueblo de Sotoca, junto a un antiguo poblado romano en el que Heliodoro Cordente situaba Contrebia Cárbica.


miércoles, 10 de enero de 2024

La desaparecida ermita medieval de San Sebastián de La Ventosa (Cuenca), símbolo de protección contra las epidemias

 


Entre las ermitas que existieron en La Ventosa y que desaparecieron con el transcurso de los siglos se encuentra la de San Sebastián. De origen medieval, seguramente estuvo relacionada su construcción con las epidemias que asolaron Europa en diferentes oleadas durante los siglos XIV y XV. San Sebastián, junto con san Roque, fueron considerados los más importantes protectores contra la peste en la Edad Media, y su devoción está también presente en otros lugares pertenecientes al municipio de Villas de La Ventosa como Bólliga (san Roque), Fuentesbuenas (san Roque), Culebras (san Sebastián), y Villarejo del Espartal (san Roque).

El 17 de diciembre de 1534 el doctor Miguel Gómez, arcipreste de Pareja y visitador general del obispado de Cuenca visitó la iglesia de La Ventosa, y uno de los diferentes asuntos que dejó mandados fue relativo a la construcción de la capilla de San Sebastián en la iglesia nueva[1]. Además, y aquí está lo importante del texto, cita de manera inequívoca la existencia de la ermita de San Sebastián, que en 1534 ya se encontraba ruinosa, por lo que nos encontramos ante una antigua ermita medieval que debía encontrarse a la salida del pueblo, posiblemente en la época de la concesión del señorío de La Ventosa a Alonso Ruiz de Sandoval en la primera mitad del siglo XIV.

Esta construcción y su ubicación, nos habla de un símbolo religioso de protección a la entrada del pueblo, apuntando precisamente hacia otro núcleo de población que desapareció entre los siglos XIV y XV llamado Villarejo de la Vega, posteriormente Villarejo Caído tras su despoblamiento, pudiendo estar ligada su desaparición a una epidemia. En el siglo XVI los vecinos de La Ventosa y Villanueva de Guadamejud realizaban aún una procesión desde cada pueblo hasta el lugar donde se encontraba la iglesia de este despoblado realizando oraciones y diciendo responsos.  

El mandato del doctor Miguel Gómez en 1534  sobre la ermita de San Sebastián fue la siguiente:

“Y también mandó el señor visitador que por cuanto halló que la ermita de San Sebastián está para se caer e por ser más aumento al culto divino que no se repare en ella cosa alguna más antes venda la madera de la ermita o la deje para la capilla que él mandó que se haga en la iglesia nueva, porque de ello será Dios más servido. Y que si alguien tenía algún juramento hecho de sustentar la dicha ermita que se lo conmuta o los absuelve del dicho juramento con tanto que hagan en la iglesia nueva una capilla fuera junto a la torre, a la parte del evangelio que tenga veinte pies en cuadra y que se quiten los estribos de fuera y el arco de dentro, pues no sirven de nada, y la piedra sea para la dicha capilla y en esto no se ponga embargo alguno so pena de excomunión”.

 

El señor visitador mandó también al mayordomo de la iglesia que hiciera quitar toda la madera y teja del cuerpo de la iglesia vieja y lo demás del coro, y si la madera que se quitase fuera buena, que se usase para el tamborillo y para la capilla de San Roque y San Sebastián que se debía hacer en la iglesia nueva. En caso contrario, que la madera se vendiera en pública almoneda y los maravedíes obtenidos se gastasen en lo dicho anteriormente.

Actualmente no queda nada de la citada ermita, pero en este aspecto la tradición oral ha aportado la situación de la construcción, encontrándose a la salida del pueblo entre el camino que va a la Fuente del Villar y el que va a Fuentesbuenas. Para corroborar estos datos, en el catastro aún existen varias parcelas en esa misma ubicación con el nombre de San Sebastián. Además, y para confirmar todo lo anterior, se ha localizado en una relación de tierras del año 1529 un párrafo que dice lo siguiente[2]:

“Y también otra tierra detrás de San Sebastián, entre los caminos, que ha por aledaños de todas las partes los cerrillos, y por la parte de hacia los huertos el camino de Villarejo que va a la Fuente del Villar, y la senda que va a Baldurán, que cabe de cebada tres almudes”.



En esta imagen aérea de La Ventosa se muestra la ubicación de lo que en el catastro aparece con el nombre de San Sebastián, y que coincide con las descripciones del siglo XVI y con la tradición oral, encontrándose entre los caminos de la Fuente del Villar y el otro camino de Fuentesbuenas, que se dirige a la zona conocida como Baldurán junto al río Guadamejud. En el cerro que hay entre los dos caminos se encontraba el molino de viento. 





En esta otra imagen podemos observar una parte del retablo barroco que se encuentra en la iglesia parroquial de La Ventosa, donde aparece san Sebastián en el centro, acompañado de san Roque a la derecha y san Blas a la izquierda, todos ellos relacionados con la protección contra las epidemias, siendo efectivo el mandato que se hizo en 1534, ya que casi cinco siglos después el retablo con los dos santos juntos sigue situado en el lado del evangelio de la iglesia parroquial (parte izquierda según se mira al altar mayor) y cerca de su torre. San Sebastián, aparece representado en su martirio, mostrándole atado a un árbol o poste, y con el torso y las piernas atravesadas por saetas, ya que el emperador mandó que le sacaran al campo, lo ataran a un árbol y que un pelotón de soldados disparasen contra él y lo mataran a flechazos. 

Como se ha dicho antes Culebras, perteneciente en la actualidad al municipio de Villas de La Ventosa (Cuenca), tiene aún mucha devoción por san Sebastián, el cual es su patrón, conservando una imagen en su iglesia parroquial y realizando una procesión todos los años en su honor en la que se queman ramas de sabinas. Para hacerse una idea de la importancia de este santo para Culebras, en 1585 se le encargó la realización de su imagen al conocido escultor flamenco Giraldo de Flugo[3] “de cinco cuartas de largo” y su pintura a Juan Gómez, perteneciente a una importante familia de pintores de Cuenca, estableciendo el importe de su realización y pintura en unos cuarenta ducados[4].

Para finalizar, y por encontrarse también san Roque en el retablo junto a san Sebastián, se expone a continuación un escrito del año 1601 sobre la celebración de la festividad de San Roque en La Ventosa[5] en el que se menciona, entre otras cosas, que tal celebración era muy antigua y que existió también una ermita dedicada a este santo, siendo una posibilidad que la ermita de San Sebastián estuviese dedicada a ambos.

“En la Villa de La Ventosa, estando en la Santa Iglesia de ella, a dieciséis días del mes de Agosto, año del Señor de mil y seiscientos y un años, y siendo presentes el Licenciado Lorenzo Cerezo, cura de la dicha Iglesia y Alonso Fiel, clérigo, y del Ayuntamiento, Justicia y Regimiento de la dicha villa Don Gaspar de Bustos Espejo, Alcalde Mayor, y Felipe López, Miguel de León, Alcaldes Ordinarios, y Hernando Ortuño de Monterroso, y Miguel Orbero, y Francisco Cantero, Regidores y vecinos de la dicha villa; Domingo Saiz, Alberto de las Muelas, Juan Cantero, Blas Ballestero, Apolinario Moreno, Andrés López, Asensio González, Mingo Gil, Juan Saiz Heredero, Luis López, Miguel de la Cueva, Miguel Carralero, Miguel Pérez, Juan López, Sebastián del Rincón, Esteban Pérez el mozo, Miguel Romo, Domingo Gil el mozo, Francisco Tomás el mozo, y por ellos y por los demás vecinos de esta dicha villa por quien prestan sanción y con quien se ha tratado y comunicado a concejo público abierto, dijeron que la Fiesta del Señor San Roque, cuyo día es de tiempo inmemorial, antiguamente se ha guardado en esta dicha villa y había de él Ermita, y por la antigüedad de los tiempos no parece la memoria y razón por qué se mandó guardar la dicha fiesta sólo la hay de la dicha costumbre. Y que se solía dar caridad este dicho día al pueblo y aprobando y ratificando la dicha costumbre que se guarde el dicho día de San Roque por abogado de la peste, de su libre y determinada voluntad sin ser inducidos ni atraídos para ello dicen que de nuevo votan y quieren que la dicha fiesta del Señor San Roque se guarde para siempre jamás por los vecinos que son presentes y sucedieren de aquí en adelante a que los obligan, y el que lo contrario hiciere pueda ser castigado por cualquier Juez Eclesiástico y Real Comisión”.




[1] Archivo Diocesano de Cuenca. Libros de Fábrica de La Ventosa. Legajo P-673, pág. 63.

[2] Archivo Diocesano de Cuenca. Libros de Fábrica de La Ventosa. Legajo P-673, pág. 32.

[3] IBÁÑEZ MARTÍNEZ, P.M., El escultor Giraldo de Flugo. Boletín del Museo e Instituto Camón Aznar, nº 42, 1990, págs. 101-112.

[4] Archivo Histórico Provincial de Cuenca, Protocolos Notariales de Gabriel de Valenzuela, 1585, nº 498, página 180.

[5] Archivo Diocesano de Cuenca. Libros de Fábrica de La Ventosa. Legajo P-673.

 





viernes, 5 de enero de 2024

Los Reyes Magos en La Ventosa

Un año más los Reyes Magos han pasado por La Ventosa poco después de las siete de la tarde. Un rato antes, la corporación municipal dispuso para los asistentes unos roscones muy ricos con sidras y refrescos. Sobre todo los niños, pero también los mayores, han disfrutado de lo lindo de la cabalgata y posterior entrega de regalos en la Iglesia Parroquial. 

Es un lujo que hayan pasado por aquí, así que habrá que colaborar los próximos años para que sigan acordándose del pueblo y esto no se pierda nunca. Os animo a que cuando hagáis vuestra carta para el año que viene indiquéis en la misma que queréis recibir los regalos en La Ventosa.

Feliz día de Reyes y que os hayan traído muchas cosas, sobre todo mucha salud y felicidad.